Una mujer como tú quisiera para el desayuno, que sea el cometa que apareciera en mi cama
cada 76 años como el Halley para amarte una sola vez en cada vida, que emoción la
de encontrarnos en infinitas presentaciones. En esta vida mujer quiero ser tu presa y en las otras: tu hermano, tu profesor de historia que te coge por las
tardes, tu vecina que te mira las piernas cada que te sientas a liarte un porro
en la terraza, una noche de locura en un
bar, la cabrona que te rompa el corazón,
quien te regale tu primer beso, tu perro o la abeja que se para en tu coca cola
para mirarte de cerca.
En las otras, también.
Mharan
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