Si
le preguntan si me extraña con certeza dirá: ¡No!
No
puede extrañarme, le resulta imposible. No sabe lo que es sentir que sin mí se
le agota el aire o que se le oprime el pecho cuando me recuerda.
¿Cómo
puede extrañarme si nunca se atrevió a realmente amarme?
Caminó por mi boca, besando sin beso. No conoció la ubicación
del único hoyuelo que se me dibuja en él rosto, nunca puso atención, acaricio
mi mentón más nunca lo exploro. No supo en qué mejilla tengo tres lunares
que forman una constelación que se asemeja al triángulo del invierno, nunca
quiso perderse y dejar que la guíen mis estrellas. Yo, me disolví al
tratar de hacer de dos, un solo ente y aunque sus manos colgaron de mi cuello
mientras bailaba desnuda sobre mi piel nunca se atrevió a diluirse en mis
universos.
Nunca
pregunto. Nunca quiso saber…


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