Levitación
Hoy son de esas noches a media luz en las que me topo con sombras queriendo treparse en mis juicios, son horas talantes que compiten con la fatiga del subconsciente; y es que en la incertidumbre de pensar o no pensar, termino por abatirme en las querellas que he provocado con el exceso de aceite que le he puesto a los engranes de mis designios.
La oscuridad y yo nos hemos compaginado ya no distingo entre mis bordes y su invasión, el peso de las cadenas de la lobreguez me calcina la piel sobre las sabanas cual tizón ardiente nacido en las entrañas del maligno; es agotador lidiar con los laberintos de la psique si tan solo pudiera sostener una idea, me la devoraría en dos bocados con riesgo a envenenarme en el intento.
Pero luego, llega el alba, intentando iluminar mis oscuros, le doy rienda a las permutaciones del alma, me suelto y me suspendo seis segundo en el vacío para caer en la calma pero tristemente acabo rendida en las quimeras de viejos sinsabores y así navego cual pirata en el país de las elegías mientras tarareo Mad Rush de Philip Glass porque siempre he pensado que es el acompañamiento perfecto para los días grises, porque ¿de que sirve pintarse de gris si no te vas a escarbar las tonalidades?, cuantas veces en la vida te encuentras con la oportunidad de no poder escapar de tus miedos, correr es postergar lo inevitable, así que aquí estoy con la luz de la mañana quemándome las pestañas aunque poco importa si quemada ya me siento, desollada de pies a cabeza, hundida en las cloacas más subversivas del entorno y así levitando entre sueños y realidades se me gastan las noches y los días
Mharan
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